Los tratamientos sistémicos para la dermatitis atópica (DA) son los antihistamínicos, los glucocorticoides, ciclosporina e interferones, y se utilizan en los casos más graves.
Los antihistamínicos sistémicos actúan sobre todo bloqueando los receptores H1 de la dermis, lo que reduce el prurito (picazón) inducido por la histamina, pero esta última es una de las muchos mediadores que pueden inducir prurito en la piel y, por tanto, los pacientes pueden obtener un beneficio mínimo del tratamiento antihistamínico.
Debido a que el prurito suele empeorar por la noche, loa antihistamínicos sedantes, por ejemplo hidroxizina o difenihidramina pueden ofrecer más ventajas por sus efectos adversos sedantes cuando se utilizan por la noche.
Clorhidrato de doxepina tiene efectos de antidepresivos tricíclicos de los receptores H1, y H2. Si el prurito nocturno sigue siendo intenso, puede ser adecuado un ciclo corto de sedantes para permitir un reposo adecuado.
Los estudios sobre los nuevos antihistamínicos no sedantes han demostrado resultados variables en cuanto al control de prurito en la dermatitis atópica (DA), aunque suelen ser útiles en el subgrupo pequeño de pacientes con dermatitis atópica y urticaria concomitante.


