La anfetamina, tiene acciones estimulantes poderosas en el SNC, además de las acciones alfa y beta periféricas comunes a los fármacos simpaticomiméticos de acción indirecta. A diferencia de la adrenalina, resulta eficaz después de administración oral y sus efectos duran varias horas.
Administrada por vía oral, la anfetamina eleva las presiones arteriales tanto sistólica como diastólica. En muchos casos, disminuye la frecuencia cardíaca de manera refleja; con grandes dosis hay peligro de arritmias cardíacas. No se fomenta el gasto cardiaco con las dosis terapéuticas, ni cambia mucho el flujo sanguíneo cerebral. El isómero l es levemente más potente que el isómero d en sus acciones cardiovasculares.
En general, el músculo liso reacciona a la anfetamina como lo hace a las otras aminas simpaticomiméticas. El efecto contráctil del esfínter de la vejiga urinaria es particularmente notable, y por este motivo la anfetamina se ha empleado para tratar la enuresis y la incontinencia. En ocasiones produce dolor y micción difícil. Son impredecibles los efectos gastrointestinales de la anfetamina. Si es pronunciada la actividad intestinal, la anfetamina puede originar relajación y retraso del desplazamiento del contenido del intestino; si este se encuentra ya relajado, suele ocurrir el efecto contrario.



