La dopamina es el precursor metabólico inmediato de noradrenalina y adrenalina; es un neurotransmisor central de importancia particular en la regulación del movimiento, y posee propiedades farmacológicas intrínsecas importantes. La dopamina es un sustrato tanto de MAO como de COMT y, por tanto, carece de eficacia cuando se administra por vía oral.
Entre los receptores que difieren en su afinidad por la dopamina hay varios que median los efectos cardiovasculares de ésta. En concentraciones bajas, la interacción primaria de la dopamina ocurre con los receptores dopaminérgicos D1, en especial en los lechos renales, mesentéricos y coronarios. Al activar a la adenil ciclasa y elevar las concentraciones intracelulares de AMPc la estimulación del receptor D1 produce vasodilatación.
La administración intravenosa de soluciones con dosis bajas de dopamina ocasiona incremento de la filtración glomerular , el flujo sanguíneo renal y la excreción de sodio. A consecuencia, la dopamina tiene utilidad especial en el tratamiento de estados de gasto cardíaco bajo que conllevan función renal alterada, como los choques cardíógeno e hipovolémico. A concentraciones un tanto más altas, la dopamina ejerce un efecto inotrópico positivo en el miocardio, ya que actúa en los receptores beta1 adrenérgicos.



