Hay dos grandes grupos de medidas de la frecuencia de enfermedad en la población: las medidas de prevalencia se refieren al total de casos existentes en un momento determinado, mientras que las medidas de incidencia se basan en los casos nuevos de una enfermedad que ocurren en una población durante un período. Como sólo la aparición de casos nuevos refleja un cambio en el estatus salud-enfermedad, son las medidas de incidencia las adecuadas para hacer estimaciones del riesgo o identificar factores de riesgo.
Los estudios epidemiológicos en los que se evalúa la ocurrencia de enfermedad deben basarse en la experiencia de un grupo bien definido de personas seguidas durante un período de tiempo especificado. Un grupo así definido constituye la “población base del estudio” y su experiencia en el período de tiempo la “base del estudio”. El esquema teórico ideal lo constituyen los estudios de cohortes, con una población fija determinada al inicio, sin incorporaciones durante el período de estudio y con seguimiento completo para todos los individuos. Sin embargo, la mayoría de las medidas definidas bajo este esquema teórico pueden estimarse también en situaciones más realistas, como una población dinámica, que puede sufrir modificaciones durante el período de estudio, a condición de que sea relativamente estable.


