Los antibióticos se encuentran entre los medicamentos que los ginecólogos prescriben con mayor frecuencia, su administración para prevenir las infecciones de mujeres internadas por un procedimiento quirúrgico electivo continúa representando una gran proporción del total de los antibióticos utilizados en la especialidad.
Esta aplicación de los antibióticos ha evitado el desarrollo de muchas infecciones pelvianas graves y sus secuelas, que en algún otro momento de la historia representaban una importante causa de muerte en las mujeres.
La cantidad de nuevos antibióticos y de familias de antibióticos que se han desarrollado y que están desarrollándose, desde la introducción de los agentes antimicrobianos en la medicina clínica 50 años atrás, es vertiginosa.
Esto ocurre como un intento destinado a vencer la resistencia bacteriana y aumentar la actividad antibacteriana con el fin de incrementar la eficacia de un solo agente contra una variedad más amplia de patógenos potenciales.
La manipulación de la farmacocinética también ha dado como resultado algunos agentes que poseen una prolongada vida media en el suero, lo que permite reducir la frecuencia de su administración.
Dentro de las familias de antimicrobianos se destacan los beta-lactámicos, las cefalosporinas, los aminoglucósidos, los macrólidos, las teraciclinas y las quinolonas.


